Se encontraba tendido en el suelo sin poder moverse con facilidad, respiraba con mucha dificultad y el estado de letargo en el cual se encontraba evitaba que pudiera levantarse. Adormilado intentó abrir los ojos poco a poco para procurar ver el entorno donde se encontraba, pero la luz emitida por las velas encendidas, a pesar de ser tenues, le causaban gran ardor. Quiso pedir ayuda pero su habla estaba trabada. Entonces decidió sumergirse en la profundidad de sus pensamientos, obligándose a sí mismo a esperar su muerte.
La soledad en la cual se encontraba era la única idea que se esparcía dentro de su mente, estaba agotado. Había sangrado mucho, pero el bloqueo de la sensibilidad de su piel hacia el dolor impedía que experimentara alguna sensación con relación a sus venas. Estaban cortadas lo suficiente como para lograr que muriera en un instante. La hemorragia era abundante, el suelo del baño se encontraba inundado de lo que a simple vista un niño pudiera confundir con un mosaico artístico hecho a base de acuarela rojiza.
Estaba consciente de que podía ser víctima de un shock por la pérdida de sanfre, así que decidió tomar alguna medida de acción. Intentó moverse pero estaba muy adormecido, ninguno de sus miembros podía responderle al tiempo que él lo deseara. Simplemente quedó tendido en el suelo, inmóvil como cualquier objeto del baño en el que se encontraba. Lo único que pudo hacer es contar hasta diez, organizar sus ideas, agudizar sus sentidos y esperar.
